Crisis: Tesoro o Condena

Si bien las ultimas ondas de desastre producidas por la pasada crisis económica del 2008 han reducido su potencia alrededor del mundo ¿Volvimos a la normalidad? Pero, ¿Qué es normalidad actualmente? 

Este concepto ha atravesado por ciertos cambios puesto que la normalidad actual no encaja en la antigua definición y se debe a que vivimos tiempos de turbulencia y caos, por ejemplo las diferentes crisis que han golpeado globalmente a la economía. Por un lado, la crisis financiera del 2008 ocasionado por especulaciones en el ámbito hipotecario, y por otro las muchas crisis que están empezando a florecer como la alimentaría (aunque esta ya haya tenido cabida años anteriores) y la energética.

Algunas de las consecuencias mas notorias dado estos fenómenos pueden ser una alza constante en los precios de los alimentos lo cual ha generado disturbios en el Medio Oriente y el Norte de África provocando a su vez inestabilidad política en esas zonas del planeta, inestabilidad que se traduce en una escalada del precio del petróleo, producida  por la especulación, lo cual no permite que los precios de los alimentos se normalicen sino que aceleran su crecimiento, generando tasas inimaginables de pobreza y hambruna en toda la extensión del globo. Pero, ¿Es ahí donde acaba todo?

Desde comienzo del 2010 se hizo evidente la continuidad y profundización de la crisis en Europa, evidenciando tiempos y ritmos disímiles de reactivación. Es un proceso diferente en el Norte y en el Sur. El consenso es que la mayoría de las economías avanzadas está experimentando un crecimiento modesto, con alto desempleo, mientras que las economías en desarrollo o emergentes están experimentando un crecimiento más robusto y algunas de ellas “signos de recalentamiento". Como expresa Philip Kötler y John Caslione: “Esas ascendente y ambiciosas advenedizas de tierras distantes harán lo que sea para crear tanto caos como sea necesario, para afectar o adquirir las del mundo desarrollado y nivelar el campo de competencia global”.

Si bien el alza a los alimentos y materias primas representa un aspecto de suma relevancia a nivel mundial, asimismo que el sobrecalentamiento y rápido auge de las economías emergentes, veamos un caso mas especifico como posible origen de nuevas ondas de desastre económico, como es el caso de la crisis energética y mas en especial, de la crisis de gas en la Unión Europea.

Desde hace algunos años, la UE ha presentado dificultades en tema de suministros de gas provenientes de Rusia, país que representaba el mayor proveedor de este recurso, produciendo que muchos países de la UE recurrieran a usar sus reservas de gas o buscando nuevos proveedores. Actualmente, Turkmenistán y Azerbaiyán se han comprometido informalmente a suministrar importantes cantidades de gas a la Unión Europea, lo que le permitiría diversificar las fuentes de origen y reducir la fuerte dependencia europea de Rusia. El interés europeo por diversificar sus fuentes de suministro energético y reducir su dependencia de Rusia se intensificó en 2009 tras la crisis del gas causada por las tensiones comerciales entre Moscú y Ucrania.
La UE compra a Rusia el 25% del gas que consume y, de ese total, el 80% llega a los Veintisiete a través de territorio ucraniano (el 20% restante lo hace vía Bielorrusia).

Pero, qué consecuencias va a acarrear si recursos como el petróleo, el carbón y el gas empiezan a escasear, si hoy día se ve claramente la desventaja en la que están muchos países como los de la UE para obtener estos suministros. Cómo afectara además del alza permanente y constante en los precios de los productos, y aun más grave,  en los alimentos – a la economía de los países desarrollados. Será esta la pincelada para el triunfo sobre los grandes ahora de los “pequeños” (como los BRIC). Aunque se este recurriendo a sustitutos energéticos como el biodiesel, entre otros, las distintas economías deben pensar en como se expresa en el libro Caótica, prevenir la perturbación o caos provocados por la turbulencia del tema medioambiental de tal modo que las soluciones produzcan atractivos rendimientos a los países. Entonces, queda una inquietud latente, esta futura crisis será el tesoro en la mina de oro o la condena por una estrategia mal implementada.

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