Aunque a primera vista esta expresión no encierre lo que significa ser competitivo hoy día, a lo que a mi concierne, resume en gran medida la meta final que deberían tener las empresas en el mercado actual. Aunque el termino competitividad sea un tanto complejo de definir, son las estrategias que se esbocen dentro de una empresa las que pueden permitir a la misma llegar a la categoría “competitiva”, teniendo en cuenta la compresión de la compañía como estructura orgánica.
Antes de establecer la planeación y con ella las diferentes estrategias y políticas para lograr los objetivos, se debe tener conocimiento del estado de la empresa, y si esta posee ciertos requisitos esenciales para alcanzar la competitividad. Dentro de los cuales podemos incluir, por un lado, a la capacidad de la organización de ser ágil, hábil y flexible – ante todo. Con lo anterior me refiero a las principales competencias que debería tener una compañía puesto que no solo se debe competir con un portafolio de productos y servicios sino también con un portafolio continuo de competencias, (creando, adquiriendo, modificando y transfiriendo conocimientos), para obtener así calidad, innovación y oportunidades en el corto, mediano y largo plazo.
Por otro lado, se debe poseer la capacidad de adaptarse al mercado dependiendo de los cambios y realidades del mismo, puesto que la toma de decisiones será afectada según sea necesario y del éxito atribuido a estas, dependerá el éxito de la empresa. Es aquí donde la globalización juega un papel importante debido a esta representa hoy día una clara influencia en todas las actividades de un país, ya sea económicas o políticas, dando como resultado una integración que beneficia o no a los sectores y empresas, dependiendo de cómo la manejen para alcanzar los objetivos organizacionales.
Lo anterior nos da paso a último requisito el cual es la capacidad de comunicarse efectivamente. Dentro de este ultimo se puede decir que las facilidades existen para que se de en las empresas pero, no solo es utilizarlos sino también de qué manera se puede optimizar los medios de comunicación e información dentro y fuera de una empresa.
Posteriormente a la evaluación y al conocimiento de la empresa, los directivos deben realizar una planeación estratégica, la cual vaya de la mano de la misión y visión de la misma, donde se debe poner sumo esfuerzo por determinar cual va a ser el plan de acción y las estrategias para lograr los objetivos y es ahí donde aparece un gran interrogante, ¿cuál estrategia utilizar? Después que la alta dirección y el consejo toman las decisiones estratégicas corporativas, los ejecutivos deben determinar la forma de competir en cada área de negocios. Las estrategias definen las principales acciones con las que la organización fortalecerá su posición competitiva en el mercado.
En primer lugar podemos destacar la estrategia de costos bajos, la cual puede lograr que una empresa obtenga rendimientos mayores al promedio en su sector industrial mediante una eficiente planeación operativa. Por lo general, las empresas que han obtenido buenos resultados de esta estrategia son organizaciones grandes que alcanzan economías de escala o curvas de experiencias que dan como resultado que puedan vender sus productos o servicios a bajos costos. Tanto como una estrategia de permanencia como de barrera de entrada a nuevos sectores industriales, puede afectar un mercado a corto/mediano plazo pero se debe tener en cuenta que para ser implementada es necesario poseer un gran capital para el continuo control y mejoramiento de los procesos (TQM, Total Quality Management), y en muchos casos es una presión alta de sostener para algunas empresas.
Pero, para que dé resultado, una estrategia debe apuntar a un nivel de competitividad que no sólo pueda rendir ganancias por un periodo de tiempo pues hasta qué punto será posible mantener un elevado perfil de negocio solamente con resultados contables, sino que también brinde estabilidad a largo plazo.
Es por ello que se debe implementar a su vez una estrategia de diferenciación con la cual la empresa intenta ser única en su industria o segmento de mercado, y en la dimensión que percibe el cliente, basándose así en calidad del producto, en su excelente distribución, en CRM (Customer Relationship Management) o en un gran servicio.
Se debe ser grande y pequeño a la vez, se debe pensar global y actuar local. La estrategia de liderazgo en costos nos plantea un razonamiento en grandes volúmenes y grandes capitales de grandes procesos para mantener bajos costos y economías de escala, a su vez que el mercado hoy día es grande y globalizado, pero ¿qué sucede con lo pequeño?, pues es ahí donde la estrategia de diferenciación toma un lado de las riendas, debido a que tiene en cuenta esos pequeños detalles – como preferencias de los consumidores y valor agregado – para lograr, de la mano de lo grande, el alcance de los objetivos y la competitividad.
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